Categoría :

Muchas parejas se preguntan si se puede superar una infidelidad tras conocer la implicación de una tercera persona en su relación, pero la respuesta a esta pregunta depende básicamente del restablecimiento del vínculo de confianza entre ambos y el grado de afectación de éste, pues en algunos casos queda permanentemente dañado y la separación es la mejor solución para los dos.

La decepción es la emoción más frecuente ligada a la infidelidad, pues el sabernos engañados produce un cúmulo de sentimientos negativos hacia la pareja que degradan en consecuencia la imagen que teníamos hasta el momento de él o de ella, y restaurarla no siempre resulta fácil ni viable.

¿Se puede reparar una relación de pareja tras la infidelidad?

A pesar de que la infidelidad es un tema de análisis complejo, entre otras cosas por las diferentes dinámicas culturales que existen en las sociedades humanas y sus implicaciones en la manera en la que se entiende el amor y las relaciones afectivas en distintos países, las investigaciones centradas este fenómeno muestran que las crisis de pareja a las que dan lugar no tienen por qué poner punto y final a un noviazgo o matrimonio, ni tienen por qué impedir que estas relaciones funcionen a partir de ese momento.

Esto se debe entre otras cosas a que una crisis por infidelidad no tiene por qué revelar necesidades personales ni elementos fundamentales de la personalidad de quien ha sido infiel. Del mismo modo en el que hay una serie de patrones de comportamiento previos que llevan a la infidelidad, es posible intervenir en esos patrones de conducta y en los aspectos del contexto que han llevado a esa situación, y «desactivarlos». Nadie es infiel por naturaleza, sino que se aprende ser infiel, y todo lo que es aprendido puede ser desaprendido.

Por supuesto, eso no significa que la mejor opción sea siempre hacer todo lo posible para que alguien deje de romper las normas de compromiso mutuo que hay en una relación de pareja; en ocasiones, lo mejor es romper la relación, y de hecho, ninguna víctima de una infidelidad debería sentirse culpable por decidir romper con la otra persona. Sin embargo, merece la pena saber que no en todos los casos es imposible que la relación continúe.

El contexto en el que se haya desarrollado la infidelidad es tan importante como la infidelidad misma, pues no es lo mismo un desliz puntual en una ocasión determinada que una alineación temporal en la que se hayan alternado relaciones con una tercera persona a espaldas de la pareja. Esto último implicaría un contacto más allá de una simple aventura en el que hubo un intercambio de sentimientos y, por lo tanto, una acción premeditada de la persona implicada hacia el engaño que resulta mucho más difícil de perdonar, viéndose muy afectada la confianza mutua.

Cómo superar una infidelidad: claves para conseguirlo

Las aventuras ocasionales tampoco son determinantes para saber si se puede superar una infidelidad, aunque estos casos implican un estímulo en las acciones que generalmente suele ser espontáneo e irreflexivo en el que no se han medido las consecuencias de los actos. La persona engañada puede perder igualmente la confianza en su pareja si tras lo sucedido no se siente segura sobre si esa acción irreflexiva pudiera volver a repetirse.

¿Cuáles son los aspectos importantes a la hora de salir adelante cuando sufrimos una infidelidad? Aquí van algunos de ellos:

1. Sinceridad

La sinceridad por ambas partes siempre es la mejor forma de afrontar cualquier problema que pudiera suceder en la pareja, pues en el caso de la infidelidad, existen muchos condicionantes que pueden inducir a buscar un estímulo externo en las relaciones personales, y aunque ello no justifica para tomar tales medidas, el sincerarse con el otro podría favorecer el trabajo en común sobre los puntos débiles de la relación (o que el/la otro/a considera defectuosos) para subsanarlos y llegar a un acuerdo satisfactorio para ambos.

2. Explorar juntos el significado de la infidelidad

No todo el mundo tiene por qué experimentar y percibir una infidelidad del mismo modo. De hecho, lo más normal es que, a primera vista, no tengamos la misma perspectiva sobre esta crisis de pareja.

Por ejemplo, no es raro darse cuenta, en situaciones como esta, que la definición del término «infidelidad» que tiene cada uno es diferente, y que para muchos no se limita solo a los encuentros físicos. Hablar sobre esto ayuda a que quien la ha cometido sea más consciente del daño que ha hecho.

Eso sí, tengan en cuenta que el hecho de que alguien pase a ser consciente de que la otra persona tiene un concepto de «infidelidad» más amplio que el suyo no es en sí el fin de la crisis ni vuelve menos real el dolor que siente y ha sentido su pareja, y que hay que trabajar para demostrar que se es capaz de mantener ese compromiso y de reparar el daño causado.

2. Dejar tiempo para la reflexión

Dejar espacio a la otra persona también es un aspecto necesario para saber si se puede perdonar una infidelidad, pues la reacción inicial frente al engaño suele ser de rechazo por quien lo cometió, una respuesta que se induce por el choque de realidades que representa el contraste de la imagen de la pareja (muchas veces idealizada) que se proyecta en el subconsciente, a lo que la mente consciente tiene que enfrentarse cuando vemos que las cosas no son como pensábamos.

3. Conocer la realidad

Exponer los hechos y conocer los detalles de la problemática es parte del proceso de recuperación para saber si se puede superar una infidelidad. En este punto, es imprescindible ser lo más sinceros posible por ambas partes, evitando entrar en detalles sórdidos que no contribuyan a restablecer el vínculo de la confianza, como las comparaciones acerca de la intimidad mantenida entre la pareja y la tercera persona en cuestión.

4. Romper (de forma sincera) con la tercera persona

Romper las relaciones con la tercera persona (es decir, con la que se ha tenido un encuentro íntimo, físico o no, y que transgrede las normas de compromiso mutuo de la relación de pareja) es necesario en todos los casos en los que se produzca una infidelidad, aunque cuando esta se haya producido de manera ocasional probablemente no haga falta porque la mayoría de esas situaciones suelen producirse en ambientes distendidos como las fiestas y con personas desconocidas con las que generalmente no se vuelve a tener contacto.

5. Evitar los ambientes que puedan crear malestar

Si la tercera persona implicada es alguien del círculo cercano a la pareja, quizás sea necesario introducir algunas modificaciones de la rutina en común, tales como un cambio de amigos o de trabajo, con el fin de evitar situaciones tensas que induzcan a rememorar lo sucedido e impidan voltear esa página.

Partir desde cero

Superar una infidelidad es, en parte, saber refundar la relación sobre las bases de la confianza. Por eso, una vez que la pareja ha expuesto la situación y debatido ampliamente sobre el tema dejando al margen resentimientos iniciales, es necesario dejar claro que si se dan una segunda oportunidad se parte de cero mediante un compromiso asumido por ambas partes, lo cual implica que la persona que ha sido infiel sea consecuente con la oportunidad que se le brinda y no vuelva a cometer el mismo error.

Pero la otra parte también debe hacer el esfuerzo de continuar sin mirar atrás, evitando a toda costa mencionar lo sucedido y caer en acusaciones o reproches, pues uno de los principales problemas a los que suelen enfrentarse las parejas tras vivir este tipo de situaciones, es el clásico “perdono pero no olvido”.

Esto puede inducir a una de las partes a recordar permanentemente lo sucedido, maltratando a su pareja a modo de “venganza” y llegando a caer en el maltrato psicológico, que la persona afectada acepta porque piensa que lo merece. De este modo se produce un intercambio de roles: la “víctima” se convierte en victimario/a, posiblemente porque ambos se saltaron (o no reforzaron como se debe) alguno de los puntos anteriores. En estos casos, si los implicados son incapaces de establecer el punto cero de partida como anclaje, la separación sería una opción a contemplar para no prolongar el sufrimiento.

Fuente: psicologiaymente.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.