Categoría :
  • La excesiva preocupación por los hijos desgasta la relación de pareja.

  • Es importante reservar un rato de ocio juntos, sin hijos.

La educación de los hijos no es una tarea sencilla, los padres tienen que atender mil y una responsabilidades y conciliarlas, además, con su trabajo y su vida personal. Sin embargo, en ocasiones, muchas parejas se olvidan que antes de ser padres fueron amantes y que antes de atender a los cuidados de sus hijos tenían una relación, salían por las noches y se reunían con amigos.

Los deberes, las clases de inglés, las de baile, los entrenamientos y un sinfín de tareas de los hijos a las que hay que atender con sumo cuidado. Ante este panorama, ¿cómo atender también, con ese mismo cuidado, la relación de pareja? ¿Cómo no descuidar el sexo? ¿Cómo planificar nuestra agenda para este nuevo curso?

«Hoy día se tiende a poner a los niños en primer lugar, justo al contrario de lo que hacían las primeras generaciones del siglo XX, cuando los niños más bien estaban al servicio de los padres», explica el especialista español Ángel Luis Sánchez, director del Instituto de Desarrollo – Coaching Madrid. De este modo se nos olvida el orden de las cosas: si tú no estás bien, no puedes ayudar a nadie. Y lo mismo pasa con la pareja y los hijos.

«Si una pareja tiene sus momentos de intimidad, comunicación y complicidad, se sentirá más unida y conseguirán hacer mejor equipo para gestionar los momentos estresantes que surgen en el día a día», añaden por su parte Cecilia Martín y Marina García, directoras del Instituto de Psicología y Desarrollo Personal de Madrid.

En la actualidad, es muy frecuente encontrar padres que debido a su trabajo, se sienten culpables por no pasar más tiempo con sus hijos. Por el contrario, «aunque las cosas están cambiando, es muy poco frecuente encontrar parejas que sientan esa culpabilidad por no atender más a su propia relación», aseguran estas profesionales. Las consecuencias de no pasar tiempo con la pareja son importantes: disminuyen los momentos de intimidad, las relaciones sexuales, la comunicación y los momentos de risas y diversión, basando la relación tan sólo en los hijos.

Nuevos retos

No es que los hijos sean culpables de las rupturas o los desgastes, ni mucho menos. Lo que ocurre, asegura Sánchez, «es que su llegada y su presencia impone nuevos y continuos retos que ponen a prueba la relación de pareja». Las parejas de padres primerizos sufren un cambio notable: las dinámicas cambian y hay que establecer nuevas normas y rutinas. Sin embargo, con la llegada del segundo hijo, todas esas demandan aumentan y es «cuando sufren realmente el estrés del desbordamiento de tareas y la rutina inevitable y necesaria para que los niños crezcan en un ambiente seguro (con horarios y hábitos, que son sus primeras normas en casa)», afirman Martín y García.

Por ejemplo, un dato curioso que encuentran en su consulta son terapias de pareja de padres primerizos con gemelos o mellizos. Según explican, suelen ser parejas desbordadas y muy irascibles entre ellos, sobre todo por una importante razón: muchos de ellos se han sometido a un proceso largo y duro de fertilidad que les ha desgastado y distanciado antes de tener a sus pequeños.

También es frecuente en las consultas encontrar a padres con un alto grado de exigencia: quieren ser supermamás y superpapás, encargándose no sólo de cubrir las necesidades básicas de sus hijos, sino también de asumir la responsabilidad de hacer los deberes con ellos, llevarles a alguna actividad extraescolar, jugar, leerles cuentos antes de dormir, etc. «Una actitud ideal que se vuelve en muchas ocasiones contra la pareja, pues al final del día, ya no queda energía para retomar las charlas y momentos de intimidad que tenían antes de llegar los hijos», aseguran las expertas.

Repartir las responsabilidades

Una de las claves para el buen funcionamiento de la pareja está en el reparto de los quehaceres de los hijos. De hecho, un nuevo estudio presentado recientemente en la 110º Reunión Anual de la Asociación Sociológica Americana (ASA) mostró cómo las parejas que se repartían las tareas de sus hijos mantenían mayor calidad en su relación de pareja, incluso más frecuencia en sus encuentros sexuales. «Esto no significa que la igualdad tenga que ser exacta sino que sobre todo, ambos lo perciban como que es justo y se sientan bien y compensados con ese reparto», indica Sánchez.

Según explican Martín y García, aquellas personas que están todo el día pendientes de su trabajo, ya sea en la oficina o en casa, y además asumen solas el cuidado de sus hijos, según pasa el tiempo, pueden llegar a sentir un desgaste y sentimiento de olvido hacia sí mismas que debilita el deseo sexual. Además, la situación se agrava si la persona percibe la situación como injusta, y hace responsable a su pareja. En cambio, cuando una persona reparte las tareas y responsabilidades de los hijos con su pareja, puede tener más tiempo para sí, estará más descansada y contenta y existirá un mayor deseo y una mejor actitud para querer mantener relaciones sexuales.

Está claro que las dificultades en el cuidado y educación de los niños son grandes y, por ello, muchas relaciones de pareja se van deteriorando y no lo superan. Por eso, es muy importante atender a los diferentes roles: el de padre/madre y el de pareja, lo que implica reservar tiempo para ambos. «Es necesario acordar (y luego respetar, que es aún más difícil) tiempos exclusivos para la pareja, pero sin medidas exactas de cuánto tiempo o cuántas veces debería ser, eso es algo que las parejas deben explorar, siendo conscientes y acordando entre los dos qué es lo que necesitan para estar bien», concluye Sánchez.

10 claves para cuidar la relación de pareja

  1. Obligarse a tener un ratito de ocio semanal a solas como pareja o con amigos, pero sin hijos.
  2. Prohibido cancelar un plan de pareja a última hora por pereza o comodidad.
  3. No hacer girar las conversaciones de pareja en torno a los hijos. Se puede hablar ellos un rato, pero el resto del tiempo ocuparse de otros temas, como antes de tener hijos.
  4. Evitar hacer comparaciones en cuanto a quién emplea más tiempo en el cuidado de los hijos o realización de tareas.
  5. Invertir más tiempo en buscar razones por las que agradecerle algo a tu pareja, en lugar de pruebas para poder reprocharle algo.
  6. Enseñar a los niños, desde pequeños, que también existen momentos en casa donde ellos no son los protagonistas y tienen que aprender a respetarlos.
  7. Ninguno de los dos miembros de la pareja debe quedar excluido (ya sea por impedimento o por decisión propia) de la realización de las tareas con los niños.
  8. Si sólo uno trabaja fuera de casa, establecer un mínimo de horas y tareas, para que éste también se encargue de las obligaciones de los hijos.
  9. Cuida bien de tí mismo/a para que puedas cuidar tu relación de pareja, y que esta relación sea suficientemente fuerte para sostener la familia.
  10. Pedir ayuda a un psicólogo de pareja si sienten que no saben cómo reencontrarse.

Fuente: elmundo.es

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.