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Todo lo que tiene que ver con el sexo tiene una explicación científica (y química). Primero, en verano hay más horas de sol, y el sol activa la producción de oxitocina (la llamada “hormona del placer”) a través de las células de la piel.

La mayor cantidad de luz estimula la hipófisis, que libera otra hormona sexual, la testosterona (que mejora la virilidad y las erecciones) y aumenta el deseo sexual. Si añadimos que en verano sudamos y liberamos feromonas a través del sudor, podemos ver que somos una especie de insinuación andante, animal y primitiva.

Las posibilidades de coger una neumonía por tener sexo al aire libre, como pasa en invierno, son prácticamente nulas. Así que el descontrol físico más el alboroto hormonal de tu cuerpo, te vuelven una pequeña bomba sexual.

Tendencias de verano

Según algunas encuestas de tendencias sexuales, durante el verano las parejas y los hombres solteros triplican sus encuentros sexuales, y las mujeres solteras los duplican. El 75% de los participantes afirmaron tener más ganas de sexo en verano.

Por el contrario, hay a quien el sudor le produce un profundo rechazo. Exceptuando casos extremos de hiperhidrosis (sudar en exceso) o una incorrecta higiene personal, la mayoría de las personas suda, más aún practicando sexo, por lo que la fobia a este tipo de fluidos puede resultar más un problema psicológico que otra cosa.

Del mismo modo, hay quien no se siente cómodo mostrando su cuerpo, pero en verano se enseña la piel con alegría. Hay que superar este tipo de complejos. Todos los cuerpos son hermosos… TO-DOS.

Sin estrés, con planificación

Hay otro hecho que todo el mundo ya conoce, y es que el estrés en la vida cotidiana limita y afecta la calidad de vida de la pareja. Cuando las tensiones disminuyen, mejora la calidad de las relaciones.

Por ello, durante las vacaciones aumenta el interés sexual, la frecuencia y el placer. Esto es lo que les sucede a las parejas que tienen una buena relación de base que se perturba por la falta de oportunidades y por la ausencia de espacios de soledad compartida e intimidad.

En consecuencia, resulta importante definir prioridades antes de elegir un sitio de vacaciones, lo que equivale a preguntar qué es lo que se busca: descanso, diversión, vida en familia, reencuentro de la pareja, activar una alicaída vida sexual o romance.

La renovada vida en pareja, el cuerpo, la piel, el verano, el calor, las feromonas volando por doquier… Vaya, que estamos deseando que apriete el calor ¿tú no?

Fuente: cosmopolitan.com, minutouno.com

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