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No hay una receta infalible: las películas XXX pueden encender tu relación o enfriarla por completo. Aquí te contamos cómo manejar esta situación y cuáles son sus pro y contras.

Hoy en día podemos consumir pornografía mucho más libremente que en el pasado, cuando casi había que ir a escondidas para arrendar alguna cinta XXX. Sin embargo, con el paso de los años y la tecnología a nuestro alcance, podemos ver este tipo de contenido incluso en nuestros celulares.

El tema es cuando estás en pareja: no siempre ambos coinciden en el gusto por ese tipo de material, y aunque así fuese, cada quien puede tener preferencias, momentos o inquietudes distintas al respecto. De hecho, existe una diferencia muy clara entre hombres y mujeres en este sentido,  ya que no es un secreto que los hombres responden mucho más a los estímulos visuales cuando se trata del sexo, y las mujeres en cambio a los estímulos auditivos y emocionales.

“Si una de las partes o ambos se sienten mal porque no les gusta lo que ven, se distrae, se des-excita, se desconecta o se enoja, no es pertinente ni adecuado ver este material”, indica Carolina Londoño, de la Sociedad Colombiana de Sexólogos.

Por eso, antes de atreverte a introducir el porno como jugueteo o simplemente como parte de tu cotidianidad en pareja, pon ojo a estos consejos y las razones para ver o no ver películas eróticas

Sí a la pornografía de a dos

“Ver pornografía en pareja puede incrementar la excitación, la confianza y la complicidad, siempre y cuando ambos estén de acuerdo”, dice Londoño. Algo que en el sitio Women’s Health corroboran, explicando tres razones de peso para decir sí al porno en tu relación:

  1. Hablarán sin tabúes: Mirar porno juntos les ayudará no sólo a descubrir cosas nuevas sobre el otro, como por ejemplo experiencias nuevas que les gustaría probar en el sexo, sino que además les permitirá perder la vergüenza, ya que lo más probable es que hayan visto películas de este tipo en solitario y no se atrevan a confesarlo. Incluso puede que hasta les guste ver las mismas cosas. “Varios estudios indican que las mujeres heterosexuales prefieren ver escenas lésbicas igual que muchos hombres”, indican en el sitio.
  2. Crecerá su deseo sexual: “Los expertos afirman que ver porno estimula el cerebro de una forma parecida a  cuando vemos una película de terror. La diferencia es que en lugar de pasar miedo, crecerá el deseo sexual por parte de los dos”, afirman en la publicación. Por eso, deja de pensar que lo XXX sólo sirve para masturbarse y fantasear cuando estás a solas, y atrévete a disfrutarlo en pareja.
  3. Los inspirará en la cama: El porno sin duda les descubrirá un nuevo universo. “Probar cosas nuevas reaviva las relaciones largas”, señalan en Women’s Health. Por eso, luego de ver a los actores en acción, lo más probable es que también te motives a imitar no sólo algunos de sus movimientos, sino también los juegos de roles, disfraces, etc., pasando de la fantasía a la acción.

Por qué dejar lo XXX fuera

Javier Sánchez, psiquiatra y sexólogo, indica en el diario El Confidencial que la exposición continuada a imágenes de contenido abiertamente sexual produciría en el hombre un patrón de tolerancia (es decir, necesidad de incremento de la dosis para generar la misma respuesta) similar al que produce el alcohol u otras drogas que actúan sobre la dopamina y la oxitocina. Como resultado, se perdería interés por cualquier estímulo procedente de la pareja habitual, buscándose estímulos más y más novedosos y/o potentes”.

Junto a esto, Ana Salgado, terapeuta sexual y de parejas, señala en su blog Sexosentido.com las tres razones para no introducir este tipo de contenidos en nuestra vida sexual en conjunto:

  1. Sobreestimula mentalmente: “La pornografía incrementa la intensidad de los estímulos que necesito recibir para sentirme excitado”, dice la especialista. Un gran problema en la vida real, ya que la falta de tiempo y energía conspiran contra nuestras relaciones y, no darnos todo el tiempo del mundo como muestran las cintas eróticas, terminaría causándonos sólo insatisfacción acerca de nuestra propia realidad sexual.
  2. Da la idea de un sexo rápido y fácil: “Una de las quejas principales de las mujeres es la falta de interés de sus parejas masculinas en la estimulación antes de la penetración. En parte, esta creencia proviene del hecho de que los hombres aprenden sobre sexo viendo porno. Y en la pornografía no hay juegos eróticos”, dice Salgado. Claro, porque tal como dice el dicho, muchas películas son “dos cucharadas y a la papa”. Una situación donde ellas son las que más sufren, ya que no tienen el tiempo suficiente para ponerse a tono con la excitación de su pareja, lo que puede causarles dolor y no poder alcanzar el gran clímax.
  3. Incrementa los sentimientos de insatisfacción: “Las películas porno son al sexo como las comedias románticas a las relaciones de pareja. Generan insatisfacción porque la fantasía siempre será más idílica que la realidad”, señala la terapeuta.

Cabe resaltar que (como sucede en muchos otros casos) la pornografía no es el problema, sino más bien el uso que se hace de ella, la función que tenga y el lugar que le des en tu relación.

Fuentes: biut.latercera.com, laredhispana.org, vidaysalud.com

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