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Si bien en los últimos años se han hecho grandes avances en la materia -sobre todo por parte de las mujeres-, la sexualidad sigue siendo un terreno complejo con mucho por develar. En especial a la hora de plantear las dificultades que nos afectan en la intimidad.

Por ese motivo, la doctora Mariana Kersz (sexóloga y psicóloga especialista en parejas) identificó algunos de los problemas que aparecen con mayor frecuencia en esas circunstancias.

Los miedos, la falta de deseo, la falta de erección, el vaginismo (dolor asociado a la penetración), la eyaculación precoz y la anorgasmia femenina. Estos síntomas tienen que ver con la manera en que las personas nos excitamos y en cómo respondemos a los estímulos sexuales.

1- Falta de deseo

Al nivel del deseo, la falta de ganas sexuales es un problema mucho más frecuente de lo que imaginamos. Y muchas veces sucede que, aunque esté todo bien en la previa (en esa charla o cena o salida antes de tener sexo) no tengamos ganas porque no hay erotismo o fantasía suficiente. Muchas veces, la falta de deseo esconde otra cosa, que incluso puede darse en otro nivel de nuestra respuesta sexual. Así sucede muchas veces con los problemas de erección en los hombres y con la falta de lubricación en las mujeres. Entonces, por una o por otra cuestión se van las ganas de tener encuentros íntimos.

2- Miedos

También aparecen los miedos en relación con el sexo, se devela la educación sexual recibida en la infancia y el mandato sexual de nuestra cultura. Todo esto también hace que el deseo aumente o no en base a como nos sentimos.

3- Falta de erección y vaginismo

Al nivel de la excitación, suelen haber dos grandes trastornos. En el caso de los hombres, la falta de erección, o bien, que haya sido lograda pero que luego se pierda durante el juego previo. En las mujeres se trata del dolor al momento de la penetración, lo que se conoce como vaginismo. Ambos son casos de disfunción eréctil y para abordarlos habrá que preguntarse si es una situación repetitiva o es algo ocasional, si nos pasaba con otras parejas o solo en el caso actual, y qué hicimos como pareja (nosotras, ellos, y en conjunto) para resolverlo hasta ahora. En esta instancia es recomendable la consulta a sexología ya que se trata de una situación (no importa si es pareja casual o permanente) que está impidiendo tener una vida sexual plena.

4- Eyaculación precoz y anorgasmia

Por último, está el nivel del orgasmo, y aquí hay dos grandes dificultades bien marcadas: la eyaculación precoz, que le ocurre a los hombres que no logran controlar el momento de la eyaculación, y la anorgasmia en las mujeres, que en realidad está teñido de un mito que dice que el orgasmo vaginal a través de la penetración es la única manera de lograrlos, y esto no es así. El clítoris tiene el doble de terminaciones nerviosas que el glande del pene, e incluso estimulándolo se llega a tener orgasmos muchas veces hasta más placenteros y accesibles que los que ocurren en la penetración. Volviendo a los hombres que sufren eyaculación precoz, suelen llegar al consultorio sintiéndose muy incómodos, inhibidos, tal es así que empiezan a tener falta de deseo sexual y en muchos casos disminuyen al máximo las relaciones sexuales.

Consejos para abordar los problemas en la cama

  • Por empezar, no alarmarse. Es prioridad tomar conciencia del propio cuerpo, animarse a cuestionarse y a conocerse sin entrar en pánico.
  • Indagar si eso que me molesta me pasa desde siempre o no, si me pasa con todas mis parejas sexuales o no, qué edad tiene mi actual pareja sexual (no es lo mismo un cuerpo de una persona fumadora compulsiva de más de 70 que de un deportista de 20, por dar un ejemplo extremo)
  • Es fundamental poder acompañarnos en pareja. Si es una relación eventual, es necesario ser empático, ponernos en el lugar del otro, no trasladar nuestra frustración a la otra persona. No enojarnos. No juzgar ni criticar. En parejas estables, lo ideal es consultar juntos a un profesional que nos ayude a indagar qué está pasando, porque muchas veces los síntomas sexuales en la cama remiten a conflictos más profundos en otras áreas de la pareja.
  • Reconocer el ciclo vital en el que nos encontramos también es de gran importancia, y esto se logra con ayuda profesional. Por eso es positivo y recomendable animarnos a consultar con un/a especialista.

Fuente: lanacion.com.ar

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