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Al crecer, aprendemos de muchas maneras diferentes que nuestras partes íntimas pueden darnos tanto placer como preocupaciones. Desde los dolores menstruales hasta el sexo insípido e insatisfactorio, a menudo pasamos por alto ciertos indicios o síntomas de problemas más serios, ya sean médicos, psicológicos o sociales.

Por eso, te presentamos aquí un listado de diez datos (cinco para ellas, cinco para ellos) a los que conviene prestarles atención. No olvides que la prevención y los cuidados oportunos son el primer paso para una vida sana, tanto a nivel general como en el sexo en particular.

Problemas en la vagina

1. Bajo deseo sexual:

La falta de interés en el sexo podría indicar un problema físico o psicológico.

No hay una cantidad correcta o incorrecta de deseo sexual, pero una buena métrica es cuánto sexo quieres hoy, en comparación con lo que solías querer algún tiempo atrás. Otro punto de referencia es la cantidad de sexo que te gustaría tener.

Una disminución en el deseo sexual podría ser un efecto secundario de las píldoras anticonceptivas, porque disminuyen tus niveles de testosterona. También podría derivarse de desequilibrios hormonales, baja energía o enfermedades crónicas.

La causa también podría ser psicológica. Quizás estés experimentando problemas de relación, o tal vez hayas sufrido un trauma que esté afectando tu interés en el sexo. Según el origen del problema, puedes beneficiarte al ver a un obstetra/ginecólogo, un terapeuta o un terapeuta sexual.

2. Periodos dolorosos

Las mujeres necesitan saber que si el dolor menstrual está interfiriendo con su trabajo, la escuela o la vida social, no es normal.

Una de las condiciones que el dolor puede anunciar es la endometriosis (enfermedad que afecta al menos al 10%  de las mujeres) donde crece un tejido similar al tejido uterino fuera del útero. Algunos encuentran que las píldoras anticonceptivas alivian el dolor menstrual, pero a veces, estas cubren un problema subyacente como la endometriosis, que debe tratarse.

Si tienes periodos dolorosos que te llevan a la oficina de la enfermera con el dolor duplicado, causa que pierdas la escuela o el trabajo, o que canceles planes con amigos, busca un especialista en endometriosis.

3. Dificultad para tener orgasmos

Para la mayoría de las personas con vagina, no es típico el orgasmo solo a través del coito, pero si tienes problemas para alcanzar el clímax, ese podría ser un tema que merece atención.

A menudo, la fuente del problema es psicológica o conductual. Por ejemplo, podría ser que tu pareja no esté prestando suficiente atención a tu clítoris; o bien puedes sentirte incómoda con tu pareja o contigo misma.

Otras veces, el problema es más físico o también puede estar relacionados con ciertos medicamentos, como los antidepresivos. Por lo tanto, es una buena idea hablar con tu médico acerca de este problema y, si es necesario, consultar a un terapeuta sexual para aprender técnicas que te permitan superar los bloqueos emocionales y alcanzar el orgasmo

4. Periodos irregulares

Es posible que alguna vez hayas pensado lo bueno que sería no tener tu periodo cada mes, pero esa irregularidad generalmente apunta a algún tipo de desequilibrio hormonal. Algunas posibles causas de este problema incluyen el síndrome de ovario poliquístico, el estrés crónico, los trastornos de la tiroides y la desnutrición. Para estabilizar tus hormonas y mantener tus períodos regulares, se recomienda ingerir comidas de bajo índice glucémico, tener una nutrición sólida, descansar, trabajar en relaciones saludables y manejar el estrés.

5. Dolor durante el sexo

Según algunos estudios, una de cada 10 mujeres manifiesta sentir dolor durante las relaciones sexuales. Pero esto, aunque puede ser común, no es normal.

El sexo doloroso puede ser síntoma de endometriosis, por lo que es una buena idea hablar con un médico al respecto, especialmente si también tienes periodos dolorosos. El dolor durante el sexo también puede provenir de desequilibrios hormonales que afectan el tejido sexual.

Otras fuentes potenciales incluyen el vaginismo (apriete involuntario de la vagina) y otras formas de disfunción del suelo pélvico, que pueden ser identificadas y tratadas por un fisioterapeuta.

Problemas con el pene

1. Parches o manchas en la piel

Si notas una franja rojiza y aterciopelada de la piel en el eje de tu pene, justo debajo de la cabeza, ve a consulta médica. Podría ser un poco de piel irritada, pero si el parche no es doloroso o sensible al tacto y si no has tenido relaciones sexuales recientemente, lo que normalmente causaría ese tipo de irritación, el parche rojo podría ser un signo de cáncer de pene. Si se descubre lo suficientemente temprano, un tratamiento tópico o una cirugía superficial podrían solucionarlo. Pero si esperas demasiado puede ser fatal.

2. Piel tirante

La piel en la cabeza de tu pene puede sentirse un poco apretada, como una camisa que se encogió en el lavado. También puedes ver algunas manchas blanquecinas en la misma área. Ya sea que sientas dolor o no, podrías estar lidiando con algo llamado liquen escleroso, una condición de la piel que puede ser causada por una hormona o un desequilibrio del sistema inmune. Deberías estar especialmente preocupado si no estás circuncidado o sientes que tienes que empujar mientras orinas. Si no se trata, el liquen escleroso podría provocar un bloqueo total de las vías urinarias.

3. Curvatura pronunciada

Si tu erección siempre ha tenido una curva suave, pero la curva parece ser un poco más severa últimamente, es posible que se trate de una enfermedad llamada Peyronie. Esta es una acumulación de tejido cicatricial calcificado que si no se trata, podría provocar dolor durante el sexo, una curvatura del pene más extrema y un mayor riesgo de pene roto. Las opciones de tratamiento dependen de la gravedad del caso, pero incluyen inyecciones de enzimas o solución salina, o incluso cirugía.

4. Sangre en la orina

Si notas sangre en la orina, podría ser un signo de cálculos renales o una próstata agrandada. Dicho esto, “en el mundo de la medicina, la sangre en la orina” también es un signo notorio de cáncer de vejiga. Si tu orina parece estar bien, pero notas un pequeño parche de sangre en tus calzoncillos o ropa interior, no te asustes.  Observa el escroto y la diáfisis (el «cuerpo» del pene) buscando pequeñas manchas de color cereza o azul. Si las manchas están diseminadas y parecen ser la fuente de la sangre, es casi seguro que se trate de angioqueratomas, que son inofensivos.

5. Tramo con pequeños bultos

El cáncer de testículo es más común entre los hombres de entre 20 y 35 años. Los signos reveladores son masas duras e indoloras o protuberancias en los testículos. Si se detecta temprano, el 99% de los casos son curables. Y por esa razón, se una exploración exhaustiva al menos una vez al mes para verificar cualquier anomalía. Una ducha tibia (cuando los testículos tienden a alejarse mucho de su cuerpo) es un buen lugar para realizar este autoexamen.

Fuentes: mundiario.com, laopinion.com

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