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Que los preliminares son una parte muy importante de un encuentro sexual es algo obvio. Por desgracia, en ocasiones no se les da la importancia que requieren: ¡ERROR! Son esenciales en la construcción del encuentro y determinantes en la intensidad de las sensaciones y el orgasmo. A la excitación le encanta la expectativa. Así que invita a tu pareja y que comience el juego.

Al que madruga…

El juego previo no tiene por qué empezar en la cama, minutos antes de hacer el amor. Si tienes programada una noche de pasión con tu pareja y buscas el orgasmo (o los orgasmos) de tu vida, te conviene hacerte la idea de sexo desde muuucho más temprano. ¡Yo te recomendaría empezar apenas suene el despertador a la mañana!

Por ejemplo, comienza tu día enviándole el mensaje de texto de siempre, pero con un contenido mucho más hot. Dile todo lo que le quieres hacer esta noche, todo lo que quieres que él te haga, exprésale todas tus expectativas. Puedes, incluso, tener sexo telefónico. Trata de mantener este tipo de contacto con tu pareja en el correr del día y mientras estés sola, piensa en tus fantasías, imagina el encuentro de esta noche o recuerda aquellas noches de pasión vividas inolvidables.

¿Hace falta que te diga que sucederá después? Verás cómo el deseo y la tensión sexual aumentan y aumentan y aumentan… Tanto que cuando por fin llegue el momento en que se vean, se sentirán como fieras enjauladas recién liberadas.

Besos muy húmedos

Cuando nos vamos haciendo mayores, nuestra frecuencia de besos disminuye y mucho. Abandona la idea de que los besos sólo son para los amores apasionados de juventud. Al besar, muchas sustancias de nuestro cerebro se ponen en juego, en especial la dopamina, la encargada de la excitación y el deseo. Es el neurotransmisor que crea la fiesta.

Deja que tus labios y tu lengua jueguen con los suyos: intercambiarán mucha información y feromonas en ese acto. Si supiéramos lo importante que es besarse, no habría ni un encuentro falto de besos. Y no olvides seguir besando mientras hacen el amor y prueba prensarte a su boca cuando comienzas a sentir la explosión orgásmica. Verás que se intensifica y prolonga.

Manos a la obra

Los masajes son un modo perfecto de poner ambos cuerpos en una misma frecuencia y contactar. La idea es erotizar todo el cuerpo o al menos una buena parte de él: ya sea de los pies a la pelvis o de la cabeza hasta las caderas. Pero claro, todo dependerá del ánimo que tengamos, ya que a veces no nos apetece tomarnos tanto tiempo porque sentimos una urgencia deliciosa de experimentar estímulos directamente en los genitales.

Posiciones sin penetración

Retrasar el coito puede ser también muy divertido. Todo está listo pero si quieres crear todavía más ansiedad, espera un poco más. Ya tendidos en la cama, acerquen sus cuerpos y dejen que sus genitales se rocen, simulando la penetración. Y así, cuando menos lo esperen, el mismo vaivén los llevará a una naturalísima pero muy disfrutable penetración.

Ritmo lento pero constante

¡Esto es muy importante! Un juego previo acelerado, vivido como un medio para llegar a un fin, es un desperdicio. Trata de hacer del juego previo un objetivo en la relación, no el camino para llegar a la penetración. Sigue un ritmo lento, sin prisa pero sin pausa, donde el contacto de los cuerpos vaya en aumento de forma paulatina y constante. Otro truco es no quitarse la ropa toda de una vez, sino de a poco, mientras hacen el juego. Por ejemplo, puede seguir el ritmo de una canción sensual y lenta.

Fuentes: elperiodico.com, clara.es, vix.com

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