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El uso de un lubricante íntimo favorece una experiencia sexual placentera, pero tener en cuenta ciertas recomendaciones permite disfrutarla aún más. Para conocer por qué te conviene usar estos productos, cuáles debes evitar y qué cuidados son necesarios, te presentamos este artículo.

El principal motivo por el cual se usan lubricantes es la sequedad vaginal, ya que sustituye al mecanismo de lubricación natural. Esto permite encontrar sensaciones agradables en el momento de la penetración.

Aunque la mujer lubrique naturalmente cuando está excitada, emplear un lubricante hace la penetración vaginal más placentera, al disminuir el roce y la fricción.

También se usa en los casos en los que el pene de la pareja es de gran tamaño o la vagina muy estrecha. Es una acertada herramienta para prevenir el dolor poscoital.

Asimismo, el gel resulta un aliado indispensable para la penetración por detrás. Aunque el ano se pueda excitar y dilatar, no tiene función lubricante.

Su utilización está recomendada con los juguetes sexuales. El lubricante proporciona un contacto más suave y permite evitar la irritación causada por un uso prolongado.

En otros casos, es ideal aplicárselo al hombre para que, en ausencia de líquido preseminal, no se haga daño al rozarse con el cuerpo de su pareja en los juegos previos a la penetración.

Añadir un poco de este gel también permite realizar juegos pícaros mucho más agradables. A diferencia de la saliva, no se evapora ni deja la piel pegajosa, además de dar un olor mucho más erótico y ser hipoalergénico.

Uso optimizado

Para un uso más optimizado de los lubricantes es importante tener en cuenta los siguientes datos clave:

  • Muy importante: si tienes muchas dudas y el farmacéutico o la información del empaque del lubricante no logran aclararlas, ¡consulta a tu médico!
  • Existen lubricantes que se enfrían o se calientan con la fricción. Son buenos para aumentar la diversión y «calentar motores».
  • No olvides examinar los ingredientes de los lubricantes para prevenir la aparición de alergias o irritaciones.
  • Nunca utilices un lubricante que no sea compatible con el látex, si se usa un condón de ese material. De preferencia, siempre hay que optar por lubricantes a base de agua.
  • Los de mayor viscosidad son recomendables para sexo anal, juguetes sexuales y sexo bajo el agua (piscinas, jacuzzis, etc.).
  • Los de baja viscosidad son apropiados para penetración vaginal o sexo oral.

Productos que NO debes usar como lubricantes

Aunque los «mitos populares» los mencionan como apropiados para la intimidad, no querrás exponerte a los efectos que pueden causar estos productos:

  • Aceite de coco: El aceite de coco es conocido por brindar varios beneficios, pero no en el sexo, ya que este puede contener otros aditivos que podrían ocasionar alguna infección o dañar la superficie de los preservativos.
  • Aceite para bebé: Además del riesgo de que por ser un aceite afecta la calidad de los condones, el perfume del aceite para bebés puede provocar una fuerte irritación en los genitales.
  • Aceite de cocina: Así sea aceite de oliva extra virgen, ningún aceite para cocinar es apto para su uso vaginal o anal, ya que pueden provocar irritación en la zona y reducir la efectividad de los preservativos.
  • Crema humectante: Las cremas para la piel tienen la desventaja de secarse muy rápido, haciendo que la fricción durante el coito sea molesta e irritante. En el caso de que la crema sea de base aceitosa, además, podría dañar el condón.
  • Glicerina: La glicerina y los aceites tienen las mismas desventajas con los condones y la alta probabilidad de contraer alguna infección. Lograr limpiarla es complicado por lo que crea un entorno apto para el desarrollo de bacterias.
  • Vaselina: El uso de vaselina como lubricante puede provocar infecciones bacterianas muy complicadas de tratar.

Precauciones

Algunos detalles extra, para sacarle el máximo provecho a tu lubricante y tu experiencia sexual:

  • Se debe guardar el lubricante en un lugar fresco, seguro y seco, así como revisar la fecha de caducidad antes de utilizarlo.
  • El recipiente siempre debe cerrarse bien después de usarlo y no exponerlo al sol o al calor excesivo; de lo contrario, se dañará.
  • Cuidado con la saliva: Si bien no está contraindicada, tampoco se trata de un lubricante demasiado efectivo (se seca con facilidad) o libre de riesgos. Incluso, si tienes alguna afección en la dentadura, los labios (como el herpes, por ejemplo) o las encías, la saliva puede ocasionar molestias o daños en tus partes íntimas o las de tu pareja.

Fuentes: mejorconsalud.com, salud180.com, poblanerias.com

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