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Dicen que «en la guerra y en el amor todo vale» y puede que haya algo (o mucho) de razón en ello. Una relación de pareja es un acuerdo entre dos personas que deciden acompañarse en un plano personal, íntimo, apegado a valores y objetivos comunes.

¿Eso excluye el intercambio de parejas? De hecho, no. Si esta práctica entra en lo que ambos miembros de la pareja consideran aceptable, no debería representar nada negativo sino una vivencia (o conjunto de vivencias) que sumar a la relación.

¿Por qué surge la idea de intercambiar parejas?

Existen algunas teorías que intentan explicar por qué la mayoría de especies de la naturaleza son ajenas a la monogamia. No obstante, en los seres humanos operan algunas convenciones sociales y en occidente es común que la monogamia sea una de ellas, frecuentemente asociada a las ideas de amor, fidelidad y respeto.

Aun así, algunas personas sienten la necesidad de mantener una vida sexual activa con diferentes personas, sin que esto implique romper su relación de pareja. Si se da el caso de una unión cuyos integrantes piensen y sientan de la misma manera, el intercambio puede convertirse en una práctica más dentro del universo sexual de la pareja en cuestión.

Según los psicólogos especialistas en terapia de pareja, la idea de intercambiar parejas puede tener tantos orígenes como personas que piensan en ello. Disparadores positivos como la imaginación, la confianza mutua, el deseo de reinventar la relación o la mera curiosidad, así como disparadores negativos que van desde la rutinaextrema hasta el deseo encubierto de terminar la relación, aparecen en la infinita lista de posibilidades.

Lo cierto es que cada ser humano es único y cada relación de pareja también lo es, con lo cual, no sería adecuado estandarizar las razones que llevan a las partes de una relación a querer compartir el terreno sexual con otras personas.

Cuando uno de los dos no quiere…

En el plano sexual la imaginación es el límite: siempre que ambos miembros de la pareja quieran las mismas cosas y que estas cosas sean legales y factibles, no hay ningún problema en llevar la fantasía a la realidad. Pero, ¿qué pasa cuando tú quieres participar en un intercambio y tu pareja no, o viceversa?

Si tú quieres, pero tu pareja no quiere

Lo has visto en una película, tu mejor amiga se ha atrevido y no para de hablar de ello y, en definitiva, tú tienes la seguridad de que quieres experimentar un intercambio de parejas.

Solo te falta un detallito: que tu pareja acepte. En este punto hay dos opciones: no sabes ni cómo empezar una conversación al respecto o ya se lo has comentado y se ha negado en rotundo…

  • A).- Si no sabes cómo empezar una conversación al respecto: busca un momento en el que ambos se sientan seguros y tranquilos, por ejemplo, después de haber tenido relaciones sexuales. Coméntaselo con naturalidad, con respeto, sin dar nada por hecho y sin intentar imponerle nada, pues no es lo mismo decir “deberíamos hacer un intercambio de parejas” y que suene a que no te parece suficiente el sexo, que decir “me gustaría probar cosas nuevas, ¿qué opinas de los intercambios de parejas?”, dejando claro que el tema está en tu cabeza y que te gustaría compartirlo, así como comparten todo lo demás.
  • Ten en cuenta que tu pareja podría reaccionar de diferentes maneras y prepárate para recibir dudas, miedos, enfados… No le juzgues y no intentes forzar una decisión inmediata. Es posible que un tema como el intercambio de parejas no se resuelva en una única conversación. Acepta su reacción, cualquiera que esta sea, e incluso si su respuesta es positiva, plantea estacionar la charla, reflexionar por separado y volver a comentarlo unos días más tarde.
  • B).- Si ya se lo has propuesto y se ha negado en rotundo: es normal que sientas rabia y mucha frustración si has dado el paso de proponer un intercambio de parejas y has recibido una respuesta negativa, pero ante todo recuerda que has elegido a tu pareja para hacerse compañía en todo momento. No abandones la conversación sin dejar claro cuánto le aprecias y le quieres y que tu deseo de probar algo nuevo en realidad es un intento por mantener y mejorar su propia relación.

Recuerda siempre que, aunque esté contigo, tu pareja sigue siendo una persona con ideas, sentimientos y valores independientes de los tuyos y que nadie dentro de una relación es mejor o peor que la otra persona. En lugar de torturarte por eso que no tienes, piensa en otras prácticas sexuales que les puedan ayudar a reavivar la llama más allá del intercambio de parejas y no te censures a la hora de proponerlas.

Si tu pareja quiere, pero tú no quieres

Si tu pareja te propone un intercambio y a ti no te hace ni gracia, procura mostrar generosidad sin sacrificar tus valores: dile calmadamente que no te ves en esa situación, pero interésate por su punto de vista. Pregúntale por qué tiene tal deseo, si es una mera fantasía o si responde a alguna carencia en la relación entre ustedes.

Prepárate para escuchar palabras que no tienen por qué gustarte, intenta mantener la calma y abrir la mente. De esa conversación puede que salgan las claves para reavivar la llama de tu relación y hacerla mucho más íntima y duradera.

Ten presente que no debes hacer nada que realmente no quieras hacer y no cedas ante presiones de ningún tipo. Si sientes que tu pareja insiste hasta hacerte sentir incomodidad, no dudes en ponerle límites. Por lo contrario, explícale a tu pareja tus razones para no acceder a su propuesta y, si puedes, contraataca con otras ideas para romper la rutina y reinventase sexualmente con complicidad y cariño.

Fuente: mujerhoy.com

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