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La mayoría de las personas que acuden a consulta en terapia sexual se hacen la misma pregunta: ¿la vida sexual que llevo con mi pareja es normal?

«Quieren saber si tienen la cantidad suficiente de relaciones sexuales, si lo están haciendo de la manera adecuada o si su pareja tiene demasiado apetito sexual», explica Tammy Nelson, sexóloga y autora del libro The New Monogamy [La nueva monogamia]. «A veces están preocupados porque piensan que deberían estar haciendo algo totalmente diferente en la cama».

Nelson siempre responde lo mismo: «Hay que olvidarse de lo que es ‘normal’. ‘Normal’ es un programa de lavadora, pero nada más. Lo más importante es aprender a empatizar con la pareja y aceptar sus necesidades, sean cuales sean, incluso aunque sean distintas de las de uno mismo», opina.

A continuación, hemos recopilado algunos consejos que Nelson y otros expertos dan a las parejas preocupadas por su vida sexual (o la falta de ella).

1. No hay que compararse con las demás parejas.

Hay que olvidarse de llevar el mismo ritmo de los vecinos del quinto: cada pareja tiene sus «normas» en lo referente al sexo y deberían ser los únicos referentes importantes, según Dawn Michael, sexóloga y autora de My Husband Won’t Have Sex With Me [Mi marido no quiere acostarse conmigo].

«Si una pareja llevaba años manteniendo relaciones sexuales tres veces a la semana y ahora ese número se ha visto reducido a una vez a la semana, nos centramos en eso», explica.

La sexóloga también hace hincapié en que en el sexo no existe ningún número mágico y que la mayoría de las parejas que dicen estar todo el día dándole al tema, no se ajustan a la verdad: «Muchas parejas afirman practicar sexo tres veces a la semana pero, por lo que he visto en mi experiencia privada, ese número no se corresponde con la realidad».

2. Lo que ahora parece lo normal no lo parecerá dentro de unos años.

En palabras de Chris Rose, una de las creadoras de la página de educación sexual Pleasure Mechanics, más importante que tener una media nacional con la que compararse es determinar cómo de satisfecho sexualmente está uno mismo en su vida.

«La vida en pareja es un vaivén constante entre las mareas de la libido, del tiempo y de la energía de la que se disponga y del deseo mutuo de priorizar el sexo», aclara. «Es posible que hablar a menudo de la vida sexual con la pareja y aumentar las caricias y las actitudes cariñosas fuera del dormitorio sean los factores más importantes en una relación a largo plazo sexualmente satisfactoria».

3. No hay que perder la esperanza si eres quien más deseo sexual tiene en tu pareja.

Alguien tiene que encargarse de que tu vida sexual siga siendo interesante. De lo contrario, se puede acabar llegando a un punto en el que apenas se practique sexo, explica Ian Kerner, terapeuta sexual y autor del libro Ellas llegan primero. El libro de los hombres que quieren complacer a las mujeres.

Como señala Kerner, el sexo no siempre es espontáneo; a veces, darle un empujón a la vida sexual requiere centrarse en la excitación por encima del orgasmo y disfrutar del momento y de los preliminares.

«Lo que yo les digo a las parejas es que para mucha gente el deseo sexual no surge al inicio del sexo, sino hacia la mitad», dice el experto. «Hay que comprometerse y generar algún tipo de excitación (mediante besos, caricias, bailes, lecturas eróticas o vídeos porno) que provoque el deseo».

Si eres el miembro de la pareja que tiene menos apetito sexual, reflexiona sobre si se debe a algún motivo. No hay por qué avergonzarse de ello, según dice Celeste Hirschman, terapeuta sexual y coautora del libro Making Love Real: The Intelligent Couple’s Guide to Lasting Intimacy and Passion [Hacer que el amor se haga realidad: la guía de pareja inteligente para una pasión y unas relaciones sexuales llevaderas].

Las discrepancias por el deseo sexual son mucho más comunes de lo que la gente percibe. Como explica Danielle Harel, coautora del libro de Hirschman, si se quiere cambiar las cosas, hay que estar dispuesto a profundizar en la razón por la que no se está interesado en el sexo. Puede darse el caso de que se estén experimentando cambios físicos u hormonales que hagan que las relaciones resulten dolorosas o puede que canse hacer siempre las mismas cosas en el dormitorio.

«A veces, puede que quien tiene menos deseo sexual no esté recibiendo el tipo de sexo que quiere o siente presiones  u obligación de parte su pareja», explica Harel. «Sentir la obligación de practicar sexo es de todo menos sexy», agrega.

4. El buen sexo no se puede cuantificar.

Al final de la noche, cuando te tumbas en la cama con tu pareja, no te dediques a mirar al techo y a preguntarte si tu vida sexual es normal comparada con la de los demás. Apunta a la proactividad: habla con tu pareja sobre lo que ambos quieren en el dormitorio, aconseja Nelson.

«Hay que probar cosas nuevas», prosigue. «Abrazarse, masturbarse, negociar una relación abierta —si los dos están de acuerdo en ello— y asegurarse de que siempre se habla de las cosas que les parecen importantes», recomienda. «Nunca hay que embotellar los enfados ni guardar rencor».

Y añade: «El secreto para una vida sexual satisfactoria no es únicamente practicar sexo siempre que se quiera, también es aprender a darle a tu pareja lo que desea».

Fuente: huffingtonpost.es

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