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Si te preocupa aplicar determinadas prácticas sexuales que implican dominación a través de ataduras, esposas y otros métodos de sumisión, ya puedes quitarte algunos complejos de encima.

Un estudio ha aportado una clasificación del bondage o BDSM (sigla que contiene las iniciales de Bondage, Disciplina, Dominación, Sumisión, Sadismo y Masoquismo) distinta a ninguna que se haya hecho antes: actividad de ocio, comparable a practicar golf, con innumerables beneficios para la salud mental de quienes lo practican, siempre y cuando se realice bajo pleno consentimiento y en un clima de afecto y respecto entre ambos participantes.

Son las conclusiones de un estudio publicado en la revista The Journal of Sexual Medicine, que pretendía explorar las características de esta práctica sexual como mera actividad de ocio y no como una parafilia (comportamiento extraño o inusual) sexual y eliminar estigmas, en contraste con las explicaciones psicopatológicas tradicionales.

Los autores del estudio, de la Universidad Estatal de Idaho, concluyeron que las sensaciones que provoca la amplia gama de prácticas y motivaciones del BDSM, tales como atar, dominar, humillar y el sadomasoquismo, reportan emociones positivas tales como libertad personal, sentido de la aventura, disminución del estrés e, incluso, desarrollo de habilidades personales. Emociones comparables a las de una actividad recreativa como, por ejemplo, el golf.

Características principales

El bondage (del francés «esclavitud») es una práctica sexual que existe hace muchísimo tiempo, pero que comenzó a hacerse más conocida y más validada debido a la novela y a la película “50 sombras de Grey”.

Según los especialistas, este término se utiliza para definir todas la prácticas que tienen que ver con inmovilizar a una persona a través de cuerdas u otros elementos como cadenas o esposas. La suspensión es otra  forma de inmovilización: a través de cuerdas o arneses, se logra que la persona quede inmóvil pero suspendida en el aire.

Esto implica también que existan dos roles bien diferenciados: personas que actúan como «dominantes» mientras que otras representan el papel «sumiso». Estos perfiles pueden ser constantes o no, según la lógica y el consentimiento interno alcanzado por la pareja o el grupo de participantes.

¿Por qué se puede sentir placer al dar o recibir dolor? Según la psicoterapeuta sexual Natalia Guerrero, esto se debe a que «la adrenalina que el cuerpo genera es potente» en esas situaciones. Incluso se genera goce a partir de la inversión de roles privados y públicos: personas que deben estar todo el tiempo tomando decisiones o dirigiendo personal (como altos ejecutivos de grandes empresas), encuentran un curioso espacio de «libertad» al entregarse para ser inmovilizados y dominados sexualmente.

Eliminando mitos

Guerrero explica además que las personas que practican sexualidades alternativas como BDSM, «no necesariamente han tenido una situación difícil durante su infancia o problemas psicológicos graves» como para experimentar este tipo de placer. Por el contrario, la experta destaca que quienes abordan este tipo de sexualidad «tienen un manual ético de consentimiento muy estricto y muy interesante, porque al ser cosas tan distintas a las que estamos habituados a ver, para que se practiquen bien es necesario que haya un consentimiento muy detallado de lo que se puede hacer o no”.

Por otro lado, en el estudio de la Universidad de Idaho, sobre más de 900 personas encuestadas, la mayoría manifestó haber experimentado sensaciones agradables o placenteras al participar de experiencias BDSM, tanto en el rol dominante como sumiso. Los encuestados reportaron las siguientes opiniones:

  • Sentido de libertad personal (89.7% de los participantes)
  • Placer o disfrute (98.5%)
  • Sentido de la aventura (90.7%)
  • Uso de habilidades personales (90.8%)
  • Relajación o disminución del estrés (91.4%)
  • Autoexpresión o autoexploración (90.6%)
  • Emociones positivas (96.6%)

Sin embargo, para conseguir una experiencia positiva como las mencionadas, los especialistas consideran que es imprescindible respetar otra sigla asociada al BDSM: la «SSC» que en español se traduce como «Sensato, Seguro y Consensuado».

Informarse para disfrutar

Pero cuidado: el realizar prácticas sexuales alternativas como el bondage sin haberlas estudiado en detalle, puede ser altamente peligroso. Por esa razón los expertos  hacen un llamado a informarse bien y de fuentes confiables: las novelas o películas (como la mencionada «50 sombras de Grey») pueden servir como «disparador» del tema, pero solo las publicaciones o audiovisuales con perspectiva médica o científica nos permitirán una experiencia segura y agradable.

En caso de querer practicar el bondage, por ejemplo, es muy importante  fijarse bien en los elementos que se usarán (como esposas, cadenas, cuerdas, etc.). Vale decir, que sean de buena calidad y que no representen riesgo alguno para la salud o para la vida de una persona.  Por lo mismo, se recomienda que la compra de estos productos se haga en tiendas especializadas y serias.

Fuentes: nuevamujer.com, muyinteresante.es

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