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¿Decidiste dar rienda suelta a tus inhibiciones y encontrar en el goce sexual una estabilidad mental y física? ¿Crees que existe más satisfacción en una relación de «amigos con derechos», libre de las ataduras de un compromiso más serio? Define tus barreras si no quieres salir con el corazón roto.

Cuando nos sentimos capaces de controlar nuestras emociones e impulsos, creemos ser poco vulnerables a ser heridos sentimentalmente. Encontrar esta clase de equilibrio mental y espiritual, es un paso que requiere de mucha valentía, coraje, madurez y paciencia. Pero si además queremos que ese proceso vaya de la mano con un disfrute de las cosas, no encontramos prohibiciones al momento de experimentar y buscar la felicidad. Son rutas que nos dirigen hacia personas que buscan la misma tranquilidad que nosotros. ¿Tu objetivo te llevó al encuentro con un “amigo/a con derechos”?

Nos conocimos y NO nos enamoramos

¿Cómo y por qué pasa este tipo de fenómenos? Más recurrente en adolescentes que en personas adultas, no siempre tener una compañía de este tipo implica sentir despecho o tomar revancha por un desamor del pasado. Millones de personas no se sienten cómodas ni gozan de un nivel de compromiso serio en ciertas etapas de su vida. Prefieren vivir muchas y variadas experiencias, antes de entrelazar obligaciones con y hacía alguien más.

Sucede de una manera tan natural como el hecho de respirar: los seres humanos nos fijamos en alguien, nos gusta, nos despierta un deseo y lo manifestamos sin comprometernos. Es un amor platónico que puede perdurar incluso muchos años, aunque no se convierta en lo que solemos llamar «relación estable».

¿De dónde proviene?

   Atracción física y sexual por un amigo/a. La química visual que tienen dos personas desde un inicio, es un fuerte componente para que se den relaciones de esta clase. Dos personas que se conocen, se atraen, se tienen confianza pero que no han cultivado un sentimiento más fuerte que la amistad, son más propensas a convertirse en amigos con derechos.

   Contacto sexual y/o erótico al 100%. Quien tiene una amistad «especial», con permiso a ciertas cosas, no la busca para salir al cine cada fin de semana, tener tardes de charlas, pasear un rato, salir a comer después del trabajo y repetir lo mismo al siguiente día. Se buscan porque necesitan de un contacto físico motivado por la atracción sexual de la que hablamos en primera instancia, apoyada en su relación de amistad previa: no hay juicios ni críticas. La apariencia o la química en la cama son motivadores primordiales de estas relaciones.

   Amigos, no amantes. Hay que saber diferenciar entre la línea de los amantes casuales y “amigos especiales”. Los amigos con derechos son personas que comparten mucho tiempo juntos (ya sea presencial o por otras vías como el teléfono o la Internet), se conocen más allá de la cama, interactúan y su relación es más afectuosa que una aventura ocasional. No se acuestan por acostarse con alguien, de lo contrario lo harían con cualquiera: se buscan entre sí porque se entienden, tanto sexual como emocionalmente; tienen un vínculo que no va más allá del compromiso, no pelean y gozan de una buena relación (las peleas son casi nulas, siempre hay buena química al momento del encuentro y se interesan por el bienestar del otro sin pedir “rendición de cuentas”). Su interacción sexual es la continuidad de su amistad.

   Claramente, las personas involucradas muestran alguna clase de desligamiento de las relaciones duraderas. Muchas de ellas porque admiten no ser fieles a una sola pareja, porque quieren compartir las mismas experiencias con personas diferentes o porque le temen a comprometerse y salir lastimadas. Toman a sus amigos y conocidos como un ejemplo de la complejidad que carga una relación, y para estas personas, esos detalles son suficientes al momento de un rotundo “No quiero ser tu novia/o”.

Características:

•    No hay restricciones.
    No hay reclamos.
•    Es un amor platónico pero sin romance.
•    No se tildan como pareja bajo ningún motivo ni tienen  rutinas de esta clase.
    Están abiertos a otras relaciones sentimentales en cualquier momento. Es una etapa de transición emocional para los dos. Termina cuando alguno encuentra una pareja estable y se enamora de otra persona.
•    No hay enamoramiento: hay afecto, amistad y atracción.
•    No hay una planeación de un  futuro juntos a pesar de su apego sexual y afectivo.
•    Deseo físico latente y relaciones sexuales.
    No tienen rutinas de pareja.
•    No hay convivencia.
•    Sus encuentros son casuales, no son planeados.

Luz verde (lo que puedes hacer)

   Si ya te has decidido a afrontar las consecuencias, las cargas psicológicas que pueden surgir y los apegos sentimentales, tienes como opción disfrutar… Siempre y cuando no seas el tercer miembro de un triángulo, donde prime el compromiso formal entre tu amigo/a con derechos y otra persona.
•    Normas claras. Hasta una relación casual requiere de parámetros para no tener malos entendidos. Sin embargo, no hagas reclamos ni peticiones desmedidas. Recuerda: los «derechos» de esta clase de amistad, son idénticos para ambas partes.
•    Experimenta, sexualmente hablando. La cama es el mejor lugar donde se entienden, así que aprovecha todo lo que puedas. Pero ojo: cuídate y cuida a la otra persona. Conoce a tu pareja sexual y usa condón.

Luz roja (No lo debes hacer)

   No lo hagas estando en una relación. Así no estés enamorada/o de tu amigo/a, y nunca pase de esa categoría, estás siendo infiel por donde sea que se le mire.
•    No te involucres con ex novios/as. La familiaridad no es buena: pueden renacer viejos malentendidos y problemas que los llevaron al rompimiento inicial.
•    Las mujeres tienen esta relación motivadas por la confianza hacia la otra persona. Los hombres, por el gusto físico. De ahí a que sea tan crucial no involucrar sentimientos. Si esto sucede, es momento de acabar todo o de replantear si pueden ser pareja.
•    Si la amistad es conflictiva desde un principio, evítalo a toda costa. Será para más problemas y arrepentimientos.

Fuente: fucsia.co

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