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Es cierto que, en una relación, la aparición de una infidelidad es un punto clave para decidir si seguimos adelante o cortamos todo de un tajo. No todo el mundo puede lidiar con una situación de ese tipo. Las razones por las que una persona decide tener un/a amante son muchas pero, aunque parezca un poco extraño, existen casos en los que una aventura hasta puede salvar una relación.

Como en todo, hay desventajas y ventajas: esa persona que juega un rol de satisfacción puede cumplir cosas que quizá faltan en una relación estable, claro que también están las personas que hacen esto solo por tener una experiencia más en la vida. Es bastante común sentir el deseo de estar con alguien que no es nuestra pareja.

Tener un/a amante tiene ciertos beneficios, pero es necesario respetar ciertas reglas al respecto, para no dejarse llevar del todo. Es importante ser conscientes de lo que hacemos y lo que queremos lograr con ello.

Lo primero es diferenciar una pareja sexual de una pareja sentimental. Los especialistas aclaran que la pareja sexual es sólo para tener relaciones, no existe un vínculo afectivo y se le puede considerar como un sex friend (o «amigo/a con derecho a roce»). Es una relación de común acuerdo, donde hay complicidad y anonimato.

En cierto modo es como un estilo de vida: los participantes deciden dónde verse (y dónde no), definen los horarios, los días y las situaciones; incluso existe una semi exclusividad, ya que generalmente ambos/as tienen pareja estable. Por eso, antes de comenzar una relación de este tipo, es primordial que cada quien sea honesto/a consigo mismo/a, para saber qué busca realmente en esa otra persona.  Para definirlo con mayor facilidad, te ponemos sobre la mesa las ventajas y desventajas de tener un «segundo frente» de intimidad.

Las posibles ventajas:

  • El motivo principal que los une es el sexo, así que junto a esa persona lo disfrutarás como nunca y podrás realizar todas esas fantasías que -por diversos motivos- no logras concretar con tu pareja estable.
  • Verse con alguien ajeno al círculo familiar o amistoso es una experiencia satisfactoria y emocionante para muchos. Despierta un cosquilleo que ninguna otra acción puede proporcionar. Simplemente se unen para disfrutarse sin mayor complicación.
  • Si un día te cansas, es simple: le dejas de ver y punto.
  • La sensación de aventura es indescriptible: citas a escondidas, en hoteles o lugares lejanos, donde nadie de tu entorno puede acceder, significa vivir un secreto emocionante.
  • Lo prohibido genera adrenalina y gusto, por ello se disfruta; además, en un/a amante tienes “lo bueno” de la relación. Con él/ella podrás hablar y hacer absolutamente de todo, no habrá reclamos ni te juzgará.
  • Si en tu casa no tienes lo que quieres, un/a amante te da eso que necesitas o en su defecto crees necesitar.
  • Aunque suene contradictorio, puede hacerte valorar a tu pareja y entonces analizar tu relación y darle un giro, es el llamado refresh.

Pero también existen las desventajas

  • No siempre se es lo suficientemente cauteloso como para que nadie se dé cuenta. Un pequeño detallito que se te olvide podría delatarte: mensajes en el celular, prendas (íntimas o no) olvidadas… cualquier error hace salir todo a la luz.
  • Al aceptar tener un amante, estás de acuerdo con mentir y por esto debes atenerte a las consecuencias que podrían llegar a causar que pierdas tu matrimonio. Pon estas cosas en una balanza antes de lanzarte a la aventura.
  • Si tu pareja formal te llegara a sorprender en la movida, el/la amante de inmediato desaparecerá y no te apoyará en nada. Tampoco tiene la obligación de hacerlo: recuerda que no deben existir sentimientos en juego, y eso implica que tampoco se muestre lealtad alguna hacia la otra persona.
  • Por atender a tu amante podrías desatender a tus hijos, el trabajo u otras actividades que haces a diario, con los conflictos y sospechas que eso acarrea.
  • El/la amante puede llegar a darte tanto placer como para que te enamores de él/ella. Y si no te corresponden, tienes otro gran foco de conflicto: recuerda ¡sólo es sexo!
  • Si tu amante se convierte en tu pareja, se puede sufrir de desconfianza, pues el temor de que existan otros/as amantes es latente.

Fuentes: nuevamujer.com, enpareja.com

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